Elena Conde: “Una herida que evoluciona bien lo único que precisa es protección para lo que ocurre fisiológicamente, no intervenir de más”
La dermatóloga coruñesa prepara un ensayo clínico para evaluar su estrategia de ‘minimalismo terapéutico’ en las úlceras venosas, que permitirá contrastar científicamente su propuesta terapéutica
Defiende un abordaje holístico de la úlcera venosa que incorpore ejercicio físico y alimentación como parte del tratamiento y apuesta por convertir los hábitos saludables en una herramienta terapéutica
Aunque vive en Madrid desde sus años universitarios, Elena Conde Montero reivindica su origen gallego y se define como “heridóloga coruñesa”. Llegó al mundo de las heridas casi por casualidad y se enamoró de ellas durante los últimos años de su residencia en Dermatología en el Hospital Universitario Gregorio Marañón: “no la elegí yo, sino que ella me eligió a mí”.
Su curiosidad la ha llevado a cuestionar algunas de las rutinas más asentadas en el cuidado de las heridas y a defender una mirada basada en la evidencia, la mínima intervención necesaria y la atención a la persona. Una forma de entender la práctica clínica que también traslada a la divulgación, donde apuesta por mensajes cercanos, visuales y útiles para profesionales y pacientes. En esta entrevista, realizada tras su intervención en el Congreso de la Sociedad Gallega de Heridas, hablamos de minimalismo terapéutico, investigación, enfermería, comunicación, y del ensayo clínico con el que quiere poner a prueba su planteamiento.

Acaba de pronunciar una charla con un título casi enigmático: ¿cómo define exactamente el minimalismo terapéutico en el campo de las heridas?
Para mí, minimalismo terapéutico implica proteger la cicatrización fisiológica y solo actuar cuando es necesario, que eso es muy difícil, obviamente. Si la herida va bien, dejarla evolucionar y si, por el contrario, hay signos de mala evolución, replantearse el diagnóstico y realizar una protección de la cicatrización fisiológica.
¿Es, de alguna manera sustituir, el hacer más por el hacer mejor? ¿Dónde está el límite?
Las heridas agudas superficiales no complicadas sabemos que van a cerrar hagas lo que hagas. ¿Es necesario hacer algo? Una herida que evoluciona correctamente no precisa lavar, frotar o hacer más curas, lo único que precisa es protección para lo que está ocurriendo fisiológicamente, no intervenir de más. Ese es mi concepto de minimalismo terapéutico.
El minimalismo terapéutico se basa en intentar no interferir, pero también no producir dolor cuando no es necesario
¿Por qué los protocolos se aplican a todas las úlceras? Si la úlcera va bien, habrá que aplicar un protocolo distinto, pero es que esto nadie se lo ha planteado
No resulta fácil delimitar dónde está el exceso de intervención. ¿En qué medida esta estrategia de trabajo se tropieza con los protocolos asentados?
Primero hay que identificar la causa de la herida y después elegir el tratamiento. Tengamos en cuenta que la mayor parte de los pacientes son personas mayores. Y precisamente el exceso de intervención puede ocasionar más daños, como un desbridamiento cortante en una úlcera venosa que puede generar una vasoconstricción o, incluso, simplemente, dolor.
Antes de hacer, pregúntate si es necesario o no. Además, las derivaciones a Enfermería sin un diagnóstico adecuado dificultan su resolución.
Los protocolos nos dicen que lo primero es lavar y desbridar ¿Y por qué? ¿Eso quién se lo ha inventado?
Durante el COVID se me abrió un poco la mente y detecté cómo una herida evolucionaba y había estado cuatro semanas cerrada y sin curas. ¿Por qué estamos curando de más? Ahí fue cuando me replanteé todo, porque la experiencia de la pandemia hizo visible que determinados protocolos se habían convertido en rutinas.
¿Cuáles son los protocolos o mitos que desterraría?
Fundamentalmente tres: el primero es el que mantiene que por lavar más una herida vas a tener menos riesgo de infección.
En segundo lugar, que es necesario desbridar la fibrina. Primero hay que saber qué estamos viendo y qué función está cumpliendo ese tejido antes de decidir si hay que retirarlo.
Finalmente, el que defiende que el exudado se controla con apósitos. Es falso. El exudado se controla con la compresión y teniendo las piernas en alto.
Y, por contra, ¿cuáles serían sus prioridades?
Creo fundamentalmente en la medicina del estilo de vida y tiene que hacer una prevención primaria, mientras que, ahora mismo, estamos poniendo parches y haciendo prevención secundaria o terciaria. El problema que tenemos es que las úlceras cutáneas crónicas no se consideran una prioridad.
En primer lugar, creo que es fundamental la inversión en un programa holístico para la úlcera venosa basado en el ejercicio físico y la alimentación: tener gimnasios en los centros de salud y en los hospitales donde el paciente adopte un hábito para entender el deporte como una terapia. Acabo de solicitar la creación de un gimnasio en el Hospital Gregorio Marañón, en el que los pacientes puedan hacer ejercicios de fuerza y resistencia apoyados por un fisioterapeuta y un rehabilitador. El objetivo es que adopten un hábito y que se empiecen a ver mejor. Y resulta necesario y fundamental para controlar la obesidad en los pacientes con insuficiencia venosa crónica.
También sería esencial conseguir financiación para que los sistemas de compresión tipo velcro se deriven a atención primaria, que debería prescribirlos. Estos sistemas, que además deberían ser más accesibles y económicos, deberían administrarse como medida preventiva para evitar traumatismos.
Yo creo en la sostenibilidad. No sé cual es el mejor apósito. Creo que hay muchos apósitos comercializados, muy caros, que no aportan nada y dañan el planeta. Yo no creo en la innovación sin sostenibilidad. Hay que utilizar menos apósitos, menos plásticos.
Muchas veces me preguntan sobre la aceptación de los pacientes, que es esencial y es clara. Cuando tienen menos dolor y no tienen que ir a hacer curas, siempre lo van a aceptar
Creo que es fundamental la inversión en un programa holístico para la úlcera venosa basado en el ejercicio físico y la alimentación
¿Ha encontrado diferencias a la hora de aplicar sus técnicas de trabajo en sus estancias profesionales en Burundi, por ejemplo?
En los resultados no, a pesar de que se trata de una realidad muy diferente a la de España. Encontramos lesiones que en nuestro entorno probablemente se diagnosticarían y se tratarían mucho antes y que pueden llegar allí en fases muy avanzadas; por ejemplo, población infantil con úlceras de gran tamaño o muchas amputaciones.
Es cierto que son pacientes más jóvenes, sin obesidad y que habitualmente caminan mucho cada día. Eso es, de alguna manera, es el “éxito” de allí.

Es una divulgadora con una amplia trayectoria y seguimiento. Es evidente que la IA ya ha empezado a entrar en el diagnóstico y educación sobre heridas. En este caso, con una propuesta que entra dentro del terreno de la polémica y despierta el debate… ¿Cómo se debe comunicar este mensaje sanitario?
El mensaje debe ser, corto, visual y simplificado, y esto muchas veces se penaliza, pero es el interlocutor el que tiene que ampliar la información, Yo he sido muy criticada por la simplificación de los mensajes, pero un divulgador no se puede responsabilizar del aprendizaje de la persona.
El blog, por ejemplo, era una manera de desarrollar lo que divulgaba de manera más sencilla en Instagram, pero lo cierto es que ahora, desafortunadamente, este formato está muriendo. Hoy en día, el público busca en Chat GPT y en las aplicaciones de IA científicas.
Ha anunciado la realización de un ensayo clínico sobre su estrategia de actuación. ¿Cuándo está previsto y en qué consiste?
Se trata de un estudio que se va a definir en el Congreso Anual de la Sociedad Europea de Dermatología, que se celebra en Viena a finales de este mes. Estará dirigido por el Hospital Gregorio Marañón.
Es un estudio de no inferioridad en el que se marcarán dos ramas en el cuidado de la úlcera venosa. Una de ellas con curas, lavado y desbridamiento y la otra, con ausencia total de lavado. La variable principal es la epitelización completa y la variable secundaria la disminución del área de la herida y el uso de apósitos.
Si la estrategia que yo estoy siguiendo no es “superior”, la voy a cambiar. Si es igual, la voy a mantener. Los resultados se van a publicar y estarán a disposición de los profesionales. Evidentemente, este ensayo será el punto de inflexión pero también lo es la experiencia de muchos profesionales sanitarios que están trabajando muy bien.
La experta
Elena Conde Montero es dermatóloga y doctora en Medicina. Aunque reside en Madrid desde sus años universitarios, se define como «heridóloga coruñesa». Actualmente desarrolla su actividad en el Hospital Universitario Gregorio Marañón, donde combina asistencia, investigación y docencia, con especial dedicación a las heridas crónicas y las úlceras de miembros inferiores.
Su trayectoria incluye formación en flebología en París, estancias en centros nacionales e internacionales de referencia y experiencia en proyectos de cooperación sanitaria, entre ellos, Burundi. Es también una destacada divulgadora sobre heridas y cicatrización, tanto en redes sociales como a través de sus publicaciones. Ha sido elegida presidenta electa de la European Wound Management Association (EWMA), organización europea de referencia en el ámbito de las heridas.