"El 95% de las lesiones por presión es evitable. La clave es la prevención y el gran protagonista es el cuidador, ya sea personal sanitario o entorno familiar"
Las úlceras por presión conforman unas de las tareas más comunes a las que se enfrentan las profesionales del sector, especialmente en el caso de pacientes en situación de dependencia. La enfermera especialista y coordinadora del programa Úlceras Fóra -socio de honor de ANEDIDIC-, Ana Isabel Calvo, hace especial hincapié en la importancia de la prevención como la gran clave, ya que “el 95% de estas lesiones es evitable. Por eso, la clave es la prevención y el gran protagonista es el cuidador, ya sea personal sanitario o el entorno familiar”.
¿Cómo se pueden definir las úlceras por presión (UPP)?
Las UPP o lesiones por presión (LPP) son lesiones localizadas en la piel o tejidos subyacentes, por lo general, sobre una prominencia ósea, como resultado de la presión o la combinación de presión y cizalla. Las UPP están enmarcadas en las lesiones cutáneas relacionadas con la dependencia y esto las relaciona mayoritariamente con la inmovilidad y, sobre todo, afecta a ancianos o niños.
En este proceso, tiene una enorme importancia la figura del cuidador o persona que, en ocasiones, sin tener una formación específica y, en muchas ocasiones, sin recibir remuneración económica, lleva a cabo las tareas de cuidado de una persona dependiente.
¿Cómo ha evolucionado el estudio de las UPP?
Las úlceras por presión han existido siempre. Desde el antiguo Egipto, hay muestras de este tipo de lesiones, que a lo largo de la historia han sido inherentes a la persona postrada o inmovilizada. Hemos evolucionado en las últimas décadas gracias al esfuerzo de muchos compañeros y profesionales de la Enfermería, que han venido estudiando las causas, tratamiento y prevención de estas lesiones. En este sentido, el colectivo enfermero tiene un papel fundamental por su labor diaria en el cuidado y la atención al paciente y como educadores y guías del cuidador.
¿Cómo se clasifican las úlceras por presión?
Se proponen cuatro categorías para clasificar las UPP:
- CATEGORÍA I: eritema no blanqueante en la piel íntegra (enrojecimiento de la piel que no desaparece al aplicar presión). Se trata de un indicador temprano de que la piel está siendo sometida a una presión excesiva, por tanto, puede desarrollarse una úlcera si no se toman medidas preventivas. Resulta especialmente importante que el cuidador detecte estas lesiones, ya que es su estado inicial, por lo que deberá prestar la atención adecuada y comunicarlo a su enfermera para proceder a su valoración. En personas con tono de piel oscuro, el cambio de color es menos visible, por lo que es importante prestar atención a otros signos, como temperatura, enduración o edema. Otros aspectos como la higiene y el aseo adecuado son determinantes porque el cuidador debe estar alerta y reconocer los signos de alarma de una posible lesión anatómica.

Valoración del eritema con presión del dedo. Fuente: Guía práctica de úlceras por presión. Guía nº 1 (2017) Servicio Galego de Saúde
- CATEGORÍA II: pérdida parcial del espesor de la piel o ampolla
- CATEGORÍA III: pérdida total del grosor de la piel
- CATEGORÍA IV: pérdida total de espesor de los tejidos
¿Cuáles son las principales medidas preventivas? ¿Qué innovaciones y estrategias se pueden destacar?
La prevención es un conjunto de medidas que nos ayudan a evitar o prevenir la lesión y todas ellas son importantes. El programa Úlceras Fóra del Servicio Galego de Saúde (SERGAS) trabaja directamente con la figura del cuidador en la divulgación de estrategias y herramientas para los cuidados diarios del paciente.
En este sentido, está en marcha una guía con un apartado dedicado específicamente a ciudadanía y profesionales, en el que se desarrollan indicaciones sobre aspectos como cambios e higiene postural, aseo de personas en situación de dependencia, además de herramientas de apoyo y un completo manual de cuidados y prevención de lesiones cutáneas relacionadas con la dependencia (LCRD), Esta formación es un proceso de enseñanza-aprendizaje activo y permanente destinado a actualizar y mejorar los conocimientos, habilidades y actitudes de los profesionales sanitarios, ante la evolución científica-tecnológica y ante las demandas y necesidades de las personas usuarias.
“Desde la Enfermería, no tratamos nunca de culpabilizar al cuidador, porque somos conscientes de su papel. Nuestra responsabilidad es darle los conocimientos necesarios para que puedan realizar las tareas de prevención necesarias con el fin de prevenir las lesiones relacionadas con la dependencia ”
“En el domicilio del paciente es donde las tareas de formación al cuidador se realizan con un mayor contexto y relación con la realidad de cada persona y cada familia”
¿Qué cuidados especiales hay que proporcionar en otros aspectos, por ejemplo, la nutrición?
El tratamiento de las úlceras por presión (UPP) requiere un enfoque integral que aborde tanto la lesión como sus causas subyacentes. Es necesario evaluar el estado nutricional del paciente. Asegurar una dieta rica en proteínas, vitaminas y minerales para favorecer la cicatrización en el caso de que las lesiones ya existan. En general, resulta crucial mantener una alimentación adecuada porque el paciente precisa todos los nutrientes necesarios para el buen estado de la piel y resto de tejidos, teniendo en cuenta siempre la edad del paciente.
Habla de su importancia en el seguimiento de las UPP, pero ¿cómo se debe cuidar a la persona cuidadora?
El papel de la/el cuidadora/or es fundamental para la realización de los cuidados de la persona dependiente. La persona que cuida necesita contar con un profesional de apoyo a quien recurrir en los momentos difíciles o de dudas y esta figura recae en el personal de Enfermería.
Es frecuente que los cuidadores se sientan desbordados, ya que dejan de lado su vida normal para dedicarse a la tarea del cuidado. Deben pedir ayuda cuando aparecen los siguientes signos y síntomas de alarma:
- Ansiedad
- Tristeza o irritabilidad
- Cansancio permanente
- Falta o exceso de sueño
- Sentimiento de culpabilidad
- Falta de cuidado personal
- Aislamiento social y soledad

Por todo ello, los profesionales de la Enfermería deben proporcionar la formación a los cuidadores siempre que haya oportunidad:
- En el entorno hospitalario. Durante el aseo del paciente, el familiar debe estar presente, momento idóneo para que técnicos de cuidado TCAE y enfermeras compartan sus conocimientos con el familiar
- Desde la atención primaria. En la consulta y en el domicilio del paciente. Es en este entorno donde esta tarea se realiza con un mayor contexto y relación con la realidad de cada persona y cada familia
- A través de acciones comunitarias. Por medio de talleres, charlas, coloquios, etc.
Aspectos a tener en cuenta
Zonas de riesgo donde se suelen producir UPP
- Sacro
- Taliones
- Trocánter (cadera)
- Cualquier zona de prominencia ósea
No hay que olvidar que también pueden aparecer lesiones sobre tejidos blandos sometidos a presión externa por diferentes materiales o dispositivos clínicos (por ejemplo, una sonda nasogástrica, un audífono, arrugas de la ropa de cama, etc.)
Cambios posturales
El cambio postural es la variación en la posición de un paciente en la cama, para evitar las complicaciones derivadas de la falta de movilidad. El objetivo es evitar o disminuir la presión sobre una misma zona y, con eso, evitar que se produzca una lesión.
¿Qué se debe tener en cuenta?
- Mantener el alineamiento corporal, la distribución del peso y el equilibrio del paciente.
- Evitar el arrastre: despegar el cuerpo de la superficie para eliminar la fricción.
- Evitar el contacto entre prominencias óseas, por ejemplo, entre las rodillas.
- No usar flotadores ni rodetes. No reparten la presión, sino que la concentran en la zona del cuerpo en la que apoya el rodillo, produciendo un efecto compresor e inflamación, lo que favorece la aparición de LPP.
- No incorporar o elevar la cabecera de la cama con más de 30º de inclinación.
- No situar al paciente de lado con una inclinación superior a los 30°.

Rotación de cambios posturales. Fuente: Manual de cuidados y prevención de lesiones cutáneas relacionadas con la dependencia (LCRD). Programa Úlceras Fora. Servicio Galego de Saúde
La referencia
Ana Isabel Calvo:
Enfermera especialista en Enfermería Familiar y Comunitaria. Máster en Atención al Paciente crónico, al envejecimiento y a la dependencia, y especialista en Cuidado de Heridas por la Universidad de Santiago de Compostela. Experta en cuidados y tratamiento de personas con pie diabético y Referente en heridas y coordinadora del Programa Úlceras Fóra del Servicio Galego de Saúde (SERGAS).
Funcionaria de la Xunta de Galicia de la subescala de Atención Primaria. En la actualidad, trabaja como técnico en el Servicio de Integración Asistencial e Innovación en la Subdirección General de Gestión Asistencial e Innovación. Dirección General de Asistencia Sanitaria del Servicio Galego de Saúde.
Formadora en la Escola Galega de Saúde para Cidadáns. Ana Isabel Calvo fue la presidenta del Comité Organizador del XXVII Congreso de Enfermería Dermatológica. Dermocosmética y Heridas y Primer Simposio Iberoamericano de la Piel, celebrado en mayo de 2024 en Santiago de Compostela.
Para saber más
Guía práctica de úlceras por presión. Guía nº 1 (2017) Servicio Galego de Saúde
Souto-Fernández E. M., Calvo-Pérez A. I., Rodríguez-Iglesias F. J.; Guía práctica de úlceras por presión. [Guía práctica nº 1]. En: Rumbo-Prieto J. M., Raña-Lama C. D., Cimadevila-Álvarez M. B., Calvo-Pérez A. I., Fernández-Segade J., editores. Colección de Guías Prácticas de Heridas del Servicio Gallego de Salud. Santiago de Compostela (A Coruña): Xunta de Galicia. Consellería de Sanidad. Servicio Gallego de Salud; 2017
Manual de cuidados y prevención de lesiones cutáneas relacionadas con la dependencia (LCRD)
