Prevención en lesiones por depencia. Sistemas especiales de manejo de presión.

Es relativamente común que cuando tengamos una lesión en nuestro paciente, escuchar la afirmación “¿Qué le pongo? ¿Qué parche* le pongo?

Es posible que nos suenen mucho estas frases, pero nuestra pregunta debería ser “¿A qué nos enfrentamos? ¿Cuál es la causa de esta lesión?”

Si nos centramos en las lesiones relacionadas con la dependencia (Lesiones por presión o lesiones cutáneas secundarias a humedad) en el ámbito asistencial (hospitalario, domiciliario o residencial), quizás deberíamos pensar en la prevención.

Para ello, comenzaremos esta entrada con las Superficies Especiales de Manejo de Presión (SEMP).

El desarrollo de las UPP se presenta como un problema de seguridad del paciente, ya que pueden aumentar la morbilidad y la mortalidad.

Un buen ejemplo de ello es la inclusión de las UPP en el Plan de Calidad para el Sistema Nacional de Salud como un efecto no deseado de la asistencia sanitaria y la seguridad del paciente.

La epidemiología de las lesiones por presión es ahora muy diferente a la existente en 1975 en los estudios de J.D. Shea, con una alta incidencia en entornos de cuidados intensivos y poblaciones vulnerables, incluidos pacientes geriátricos con múltiples comorbilidades como demencia y deterioro neurológico grave.

En el contexto hospitalario, el 75% de las úlceras en adultos y el 100% en niños y neonatos se desarrollan dentro del propio hospital, lo que indica la necesidad de mejorar los esfuerzos de prevención.

Los datos son claros; debemos sensibilizar a los profesionales sobre esta “epidemia bajo las sábanas” (Pam Hibbs en 1987).

El reposicionamiento adecuado es esencial para mantener la integridad de la piel y es necesario en pacientes que no pueden hacerlo por sí mismos.

Se deben evitar las fuerzas de presión, fricción y cizallamiento durante la movilización y los cambios posturales.

Recordemos a los lectores que los parches se utilizan en las bicicletas o por los piratas; nosotros utilizamos apósitos o productos de curación de heridas.

La forma más eficaz de reposicionamiento es mover al paciente cada 2, 3 o 4 horas, dependiendo de la superficie sobre la que se encuentre o la planificación que se defina, para que las áreas isquémicas producidas por esa inactividad compresiva se recuperen.

Esto se puede hacer con el uso de almohadas o cuñas para mantener al paciente de lado y colocar almohadas entre las piernas y debajo de las pantorrillas para ayudar a aliviar la presión sobre la espalda, los glúteos, la parte medial de las rodillas y los talones.

En la actualidad, existe una gran oferta de dispositivos, con distintas clasificaciones.

Según el modo de actuación, se diferencian en 3 grupos: superficies estáticas, mixtas y dinámicas.

SUPERFICIES ESTÁTICAS

Están indicadas para pacientes de bajo riesgo de UPP, ya que en toda la superficie se mantiene la misma presión. Se caracterizan por no poder realizar movimientos por sí mismas. Pueden estar fabricadas de distintos materiales. Algunos ejemplos son:

        – Colchón estático de gel:

Ventajas: Se ajustan al cuerpo y a sus movimientos.

Desventajas: Pesados, difícil almacenamiento.

      – Colchón estático de espuma:

Están fabricados de materiales convencionales como el poliuretano, el látex o la silicona gelificada. Los más ofertados por las casas comerciales son los formados por dos o tres capas de distinta densidad (por ejemplo, de mayor densidad en los laterales para que el paciente se encuentre más protegido ante caídas o deslizamientos y menor densidad en la parte inferior para proteger talones o tobillos). Existen otros en los que se retiran pequeños cubos por zonas críticas, en pacientes de riesgo bajo.

Todos ellos van con fundas de nylon resistentes a los fluidos biológicos para que no puedan dañar la propia superficie del colchón y evitar su contaminación.

Ventajas: Son baratos, ligeros, fácil manejo.

Desventajas: Se deterioran muy pronto, no son lavables, pero sí pueden ser esterilizados, aunque es costoso.

Las SEMP estáticas en adultos deberían cumplir unas mínimas características:

       – Densidad: se recomienda entre 40-50 Kg/m3.

       – Dureza o firmeza: se recomienda >40N o 1,05-4kPa.

       – Debe ser resistente e indeformable.

      – Resiliencia: indicador de elasticidad. Debe adaptarse al cuerpo, permitiendo un                                  reparto uniforme de la presión.

      – Peso mínimo y máximo que soporta.

      – Antialérgico y transpirable.

      – Adaptabilidad a cama articulada.

      – Organización interna diferenciada.

      – Tipo de funda: debe ser semipermeable, transpirable y elástica.

SUPERFICIES MIXTAS:

Son superficies que pueden realizar cambios de distribución de la presión por sí solas, necesitando para ello la aplicación de una energía, pero diferenciándose de las dinámicas en que no tienen ningún motor para ello. Por ejemplo, son el SEMP de agua o aquellos con núcleo de estructura amorfa.

SUPERFICIES DINÁMICAS:

Se basan en el hinchado/deshinchado de distintas cámaras para modificar las zonas de apoyo y conseguir en éstas una presión 0. Permiten variar de forma continua los niveles de presión según ciclos de alternancia. Principalmente son colchones de aire, fabricados, en líneas generales, en PVC o poliuretano.

Las SEMP dinámicas muestran dos componentes principales:

          – Los receptáculos o celdas (de aire o agua).

El tamaño y número de las celdas se deben seleccionar en función de la superficie corporal del sujeto (a mayor superficie corporal, mayor tamaño de la celda) y del riesgo de UPP.

         – El motor o compresor.

El avance de la tecnología está permitiendo la introducción de colchones con sensores baroceptivos que, mediante un software informático, interpreta la información y modifica la presión de hinchado según los datos recibidos.

Características técnicas de las SEMP dinámicas:

Tipo de ciclado: fijo, modificable, posición RCP.

Peso mínimo y máximo del paciente (el peso máximo que suelen soportar está entre 150-230 Kg).

Adaptabilidad a cama articulada.

Espesor y organización interna: número y tamaño de celdas. Disposición según zonas corporales.

Tipo de funda: impermeable, lavable, transpirable, hipoalérgica y elástica.

Tienen la ventaja de ser ligeros y lavables; sin embargo, se pueden pinchar y se deben revisar las presiones de forma periódica.

Se pueden diferenciar en tres gamas:

Gama Baja: Colchón de una sola pieza redistribuida en celdillas o en cilindros de ajuste manual o único y sin saber la variabilidad de la presión interna, los tiempos de renovación de las celdillas están entre 15 y 30 minutos (grados I, II). Gama Media: son aquellos que están formados por cilindros de poliuretano transversalmente colocados y sujetos por cintas elásticas. El ciclo operativo puede ser manual indicando los tiempos de alternancia o puede dejarse fijo y convertirse en un colchón de aire estático y poco efectivo, suelen llevar alarmas si baja la presión (grados I-III). Pueden retirarse celdas.

Gama Alta: Constan de cilindros con base de espuma y sujetos con cintas elásticas, los ciclos de intensidad y pulsación son ajustables manual o automáticamente según la presión ejercida por el paciente, están provistos de alarma acústica y óptica e incluso según el fabricante pueden tener un termostato para aire caliente. La cabeza suele ser independiente y estática al resto de cilindros (grados I-IV). Las celdas pueden tener forma cilíndrica o de ocho y pueden retirarse. Llevan monitorización para regular el peso.

Elaborado por:

Ignacio Gonzalez Herrero

Miembro de la junta Anedidic y enfermero UCI Hospital Navarra.

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